Sí, se puede vivir más y mejor, haciendo ejercicio

Es básico para tener más años sin incapacidades, pero es mejor empezar desde jóvenes y volverlo un hábito: Diego Yepez, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores León

Texto: Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Imagen ilustrativa: Mabel Amber, who will one day (Pixabay)

La esperanza de vida en México y el mundo ha aumentado a pesar de la pandemia; sin embargo, vivir más no siempre significa vivir bien. Después de los 60 años comienza la tercera edad en la que muchas personas experimentan cambios físicos y biológicos que los pueden llevar a sufrir discapacidades en los siguientes años. Éstas se refieren a no poder realizar actividades cotidianas sin ayuda, como ir al baño, cocinarse, vestirse, salir a la calle.

Diego Yepez, académico de la Escuela Nacional de Estudios Superiores León, aclara que los años de vida no son lo mismo que los años libres de discapacidad: “En estos últimos, la persona mayor presenta alguna discapacidad en sus actividades básicas. El problema radica en que entre más aumenta la expectativa de vida, los años de vida con discapacidad también se incrementan. Por ejemplo, el caso de Japón, que tiene una expectativa alrededor de 80, 82 años, pero los años libres de discapacidad son hasta los 70, es decir, que tienen 12 años viviendo con alguna discapacidad. En el caso de México, la expectativa de vida está alrededor de los 76, 78, dependiendo si es hombre o mujer, y también se tiene un aproximado de entre 12 a 15 años”.

Prevención

Uno de los grandes problemas humanos es que vemos la medicina como curativa o paliativa cuando deberíamos verla como preventiva. Para el académico, la actividad física y el ejercicio son pilares para mantener un buen estado de salud, vivir más y con mejor calidad de vida, con menos años de discapacidad. Sin embargo, no significa que debamos empezar a hacer ejercicio cuando nos acercamos a la tercera edad o cuando comenzamos a envejecer. Yepez Quiroz comenta: la realización de actividad física y ejercicio desde edades tempranas, desde jóvenes son determinantes para mantener el envejecimiento y llegar a un buen estado de vida. No siempre se pueden evitar las enfermedades, pero se puede llegar con bienestar.

Hay ciertas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de 150 minutos por semana de actividad física. Este tiempo se puede reducir si se realiza una actividad física muy intensa, y se ha visto que si se cumplen estas recomendaciones se pueden evitar al menos 25 padecimientos ya comprobados, y también las muertes prematuras. La funcionalidad de la calidad de vida puede aumentar por medio del ejercicio, y así evitar los años de discapacidad. Se ha visto que entre más ejercicio haga la persona, es muchísimo mejor”.

Para el universitario, esto se tiene que volver un hábito temprano. Si bien empezar a hacer ejercicio en la tercera edad es mejor que mantenerse sedentario, la actividad física debe ser fomentada y realizada desde la infancia, pues se ha visto que quienes lo hacen de forma habitual tienen menos enfermedades a lo largo de su vida, previenen algunos tipos de cáncer y es la base de muchos tratamientos de enfermedades crónicas degenerativas como hipertensión, diabetes, síndrome metabólico y obesidad.

Señala además que es mejor realizarlo de forma preventiva, “Si la persona es joven y no tiene ninguna afección, que se ponga a hacer ejercicio para que se mantenga así. Si desgraciadamente ya tiene una enfermedad o alguna patología, pues está bien que ese sea el motivo para crear un nuevo hábito y evitar que el padecimiento tenga alguna consecuencia negativa”.

Estrés oxidativo

El ejercicio además tiene beneficios contra el estrés oxidativo, lo que es determinante para mantenerse en buenas condiciones. El universitario apunta “que el estrés oxidativo no se puede evitar, porque como tal, conforme uno va creciendo se va teniendo esta acumulación de desechos. Pero se ha visto en estudios que tienen un largo seguimiento que las personas que se mantienen físicamente activas con buena nutrición y salud mental, pueden mantener o disminuir sus niveles en comparación con adultos mayores que no hacen ejercicio. El bienestar que genera el ejercicio o un estilo de vida saludable puede reducir las posibles consecuencias en el cuerpo. Sí, se ha visto que el ejercicio puede disminuir los efectos que tiene el envejecimiento, tanto a niveles comparativos como de edades jóvenes.

Cabe señalar que Diego Yepez es licenciado en Fisioterapia, maestro en Administración de instituciones de salud y maestro en Ciencias kinesiológicas con especialidad o enfoque en actividad física y ejercicio en personas mayores, y miembro del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez.

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